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Agrofuel Moratorium Campaign

Archive: November 2008

11/11/2008 GMT 1

Llamado africano a una moratoria sobre desarrollos agrocombustibles

agrofuel-moratorium-campaign @ 01:34

Por favor acompañe este llamado con su firma enviando un correo electrónico con su nombre, organización y país a: agrofuelsafrica@gmail.com

Nosotras y nosotros, los miembros abajo firmantes de organizaciones de la sociedad civil africana, así como de organizaciones de otras partes del mundo, hacemos un llamado urgente a una moratoria sobre nuevos desarrollos agrocombustibles en nuestro continente. Necesitamos proteger nuestra seguridad alimentaria, selvas, agua, derechos territoriales, campesinos y pueblos indígenas de la marcha agresiva de los desarrollos agrocombustibles, que están devorando nuestra tierra y recursos a una escala y velocidad increíbles.

Hacemos un llamado por:

* Una moratoria sobre nuevos desarrollos de agrocombustibles en África. Es necesario que nuestros gobiernos se detengan inmediatamente y piensen antes de entregar nuestro continente a la demanda de combustible de inversores extranjeros.

* No a las metas en agrocombustibles de los gobiernos de Europa y del resto del mundo.

* Una moratoria internacional sobre exportaciones de agrocombustibles, hasta que los verdaderos costos sociales y medioambientales puedan ser evaluados, y el desastre evitado.

Hemos preferido denominar "agrocombustibles" a este problema, en lugar del término "biocombustibles" más difundido, para dejar en claro que nos estamos refiriendo específicamente a la producción a gran escala de cultivos destinados a elaborar combustibles líquidos. No estamos hablando de la utilización de la madera, estiércol o residuos agrícolas. Ni nos estamos refiriendo a la producción en pequeña escala que está integrada a la producción de alimentos y que se utiliza para el suministro hogareño y local de energía. Queremos aclarar que cuando hablamos de la embestida de los agrocombustibles, nos referimos a la producción de combustible a gran escala que se desarrolla en vastas plantaciones privatizadas, y que se maneja por las demandas de combustible de los mercados de exportación.

África ya está sintiendo el impacto del cambio climático global, y probablemente nuestro continente va a ser el más duramente golpeado por los futuros cambios de nuestros sistemas climáticos. Debemos hacer todo lo que podamos tanto para mitigar los problemas, como para adaptarnos a los cambios que vienen. Pero la embestida de los agrocombustibles, en lugar de la seductora solución “carbono Neutral" que reclama ser, exacerbará aun más los problemas climáticos y de seguridad alimentaria de África.

La embestida de los agrocombustibles en África está siendo caracterizada como la nueva “Fiebre del Oro Verde”. Los inversores están privatizando a toda prisa nuestras tierras para sus plantaciones, al tiempo que nuestros gobiernos adjudican alegremente millones de hectáreas del 70% de las tierras africanas que todavía son de propiedad comunal. Se está promoviendo la “jatropha” como uno de los nuevos maravillosos cultivos que los pequeños agricultores africanos pueden plantar para producir combustible. Aunque en realidad, la fiebre del oro está siendo firmemente controlada por gigantescas compañías transnacionales que se están apropiando del territorio de África a un ritmo increíble, y está a punto de traer impactos socioeconómicos y medioambientales desastrosos sobre nuestras comunidades, seguridad alimentaria, bosques y recursos hídricos.

Algunos de los impactos que ya se han observado hasta ahora en 2007, incluyen:

1) Desplazamiento de los campesinos y de la seguridad alimentaria en Tanzania

En Tanzania, ya se está expulsando a miles de campesinos que cultivan arroz y maíz, de las zonas de tierra fértil con buen acceso a riego, para colocar plantaciones de caña de azúcar y de jatropha para agrocombustibles en las tierras recientemente privatizadas. Las aldeas están siendo desalojadas, pero a las familias les están ofreciendo mínimas compensaciones u oportunidades por la pérdida de su tierra, comunidad y modo de vida. Ya se han producido desalojos en el Distrito de Kisarawe y en las sabanas de Usangu, y se están adjudicando decenas de miles de hectáreas en los distritos de Bagamoyo y de Kilwa a inversores extranjeros. Por otra parte, el gobierno ha identificado varios millones más de hectáreas en por lo menos otros diez distritos.

2) Deforestación en Uganda para los agrocombustibles

En Uganda, los planes de talar miles de hectáreas de la reserva de selva tropical más grande del país para destinarlas a una plantación de azúcar para etanol, afortunadamente han sido cancelados después de la protesta civil sobre el problema. Una deforestación de tal magnitud puede amenazar los ciclos del agua locales, dado que la Selva de Mabira es una zona clave de captación de agua para el Lago Victoria y el Río Nilo. Desgraciadamente, sin embargo, miles de hectáreas de bosques en Kalangala y en las Islas de Bugala, en el Lago Victoria, ya han sido taladas para abrir camino a las plantaciones de palma aceitera.

3) Áreas de conservación amenazadas en Etiopía

Millones de hectáreas en Etiopía han sido identificadas como convenientes para la producción de agrocombustibles, y ya se han adjudicado tierras a muchas compañías extranjeras en zonas de labranza, selvas y áreas desérticas. Ni siquiera las áreas protegidas están a salvo de la propagación de los agrocombustibles. A un inversor europeo se le han concedido trece mil hectáreas de tierra en el estado de Oromia - 87% del cual es Santuario del Elefante de Babile, un hogar para elefantes raros y en peligro de extinción.

4) Pésimos convenios para agricultores contratados en Zambia

Las plantaciones privatizadas no son el único modelo de producción a gran escala de agrocombustibles en África. En Zambia, algunos inversores han elegido producir cultivos como la jatropha mediante un enorme número de agricultores contratados, estipulando convenios a treinta años. Estos contratos sirven para transferir el control de la producción del agricultor a la compañía, a través de un sistema de préstamos, numerosos recargos y pagos de servicios, y precios determinados por la empresa. Bajo un sistema de dependencia tal, los agricultores seguramente van a aumentar sus deudas con la compañía, hasta verse obligados a entregar todas sus tierras.

5) ¿Combustible o alimentos en África Oriental?

En África Oriental, la locura de los agrocombustibles también está ganando velocidad. La jatropha ya se está cultivando en Togo, Ghana, Senegal, Malí, Costa de Marfil y Níger. El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, se ha entusiasmado con una "revolución de los biocombustibles" africana y ha puesto a los cultivos para combustibles en el lugar central de un programa de renovación de la agricultura de su país. En Ghana, una compañía está planeando plantar un millón de hectáreas de jatropha con apoyo del gobierno, mientras que en Benin otra empresa ha obtenido autorización para plantar un cuarto de millón de hectáreas de cultivos para agrocombustibles. Los campesinos de Benin, y de muchos otros países de la región, no poseen más de una hectárea, en promedio, para cultivar allí sus productos de consumo y se espera que los agrocombustibles provoquen graves daños en su producción alimentaria.

En otras palabras: la “revolución de los agrocombustibles” se ha puesto en marcha para suplantar millones de hectáreas de sistemas agrícolas locales, y las comunidades rurales que trabajan en ellas, por grandes plantaciones. Está orientada a sustituir los sistemas agrarios tradicionales de cultivo, pastoreo y barbechos basados en la biodiversidad, por monocultivos y cultivos genéticamente modificados para agrocombustibles. Adicionalmente, los millones de hectáreas de lo que los promotores de los agrocombustibles denominan eufemísticamente "tierras baldías" o "suelos marginales”, se van a volcar a “productiva” fabricación de combustible, olvidando convenientemente que millones de personas de las comunidades locales viven de estos ecosistemas frágiles. Y donde no hay ningún sistema agrario tradicional que suplantar, simplemente se toman las selvas. A la cabeza de este proceso están las corporaciones multinacionales que manejan mejor este tipo de enormes monocultivos y ya controlan el mercado internacional de agrocombustibles.

En África, gran parte de la campaña de los desarrollos de los agrocombustibles, está basada en el discurso de lograr la seguridad energética nacional. Sin embargo, la mayoría de los países han fracasado en reconocer que las compañías extranjeras ya están controlando la dirección de la producción de biocombustible, con la mirada puesta en el objetivo más lucrativo de los mercados de exportación. La suba global de los precios del petróleo determinará el precio de los biocombustibles líquidos y, seguramente, se fijarán precios de combustibles y materias primas fuera del alcance de los pobres, y en los mercados de exportación del Norte.

Simplemente no creemos que los agrocombustibles ofrezcan una solución genuina para el cambio climático o la seguridad energética. Los estudios científicos demuestran que la producción, procesamiento y transporte de los agrocombustibles, utilizan más energía que la que contiene el combustible producido. Otros estudios demuestran que la tala y quema de bosques y turberas para abrir camino a las plantaciones de agrocombustibles producen muchas veces más emisiones de dióxido de carbono por litro de agrocombustible, que la cantidad equivalente de combustible fósil. La actual embestida de los agrocombustibles exacerba, en lugar de resolver, el problema del cambio climático.

Para tratar el cambio climático, no precisamos plantaciones de agrocombustibles para producir energía por combustión. En cambio, necesitamos revertir el sistema de producción industrial. Necesitamos políticas y estrategias para reducir el consumo de energía y prevenir el despilfarro. Tales políticas y estrategias ya existen y hay que luchar por ellas. En agricultura y producción de alimentos, esto significa orientar la producción hacia lo local antes que a los mercados internacionales; significa adoptar estrategias para mantener a las personas en el campo, en lugar de expulsarlas; significa apoyar propuestas sostenibles y sustentables para volver a traer la biodiversidad a la agricultura, utilizando y expandiendo el conocimiento local; y significa volver a poner a las comunidades locales a la cabeza del desarrollo rural. Tales políticas y estrategias, implican la utilización y profundo desarrollo de tecnologías agro-ecológicas para mantener y mejorar la fertilidad del suelo y la materia orgánica, y el proceso de secuestrar el dióxido de carbono en el suelo en lugar de expelerlo a la atmósfera. Juntas, tales medidas conformarían un formidable paso en la dirección correcta en la lucha contra el cambio climático.

Entre los muchos desafíos de África, la seguridad alimentaria es uno de los más serios. Un tanque de automóvil lleno de etanol utiliza la misma cantidad de granos que puede alimentar a un niño durante un año. No entendemos cómo nuestros gobiernos pueden disponer alegremente de nuestro sustento, tierras y agua para satisfacer la dilapidación de combustible de los pudientes del Norte, cuando en casa ya enfrentamos problemas de seguridad alimentaria y destrucción medioambiental.

Mal podemos permitirnos el lujo de perder nuestros alimentos, bosques, tierra y agua, si tenemos que enfrentar los desafíos del cambio climático y de la inseguridad alimentaria. Por lo tanto invitamos a nuestros gobiernos africanos y a los del Norte a hacer un alto y pensar. Hacemos un urgente llamado a una moratoria que pueda proteger a África de las muchas amenazas de la nueva y peligrosa estampida de los agrocombustibles.

Rogamos acompañar con su firma este Llamado enviando un correo electrónico con su nombre, organización y país a: agrofuelsafrica@gmail.com

ADHESIONES:

De África:

1. Mahinou Senade Nestor, Synergie Paysanne, Benin
2. Desalegn Tanga, Wolyta Soddo Pensioners
3. Elbethel Tadesse, ABN Seed GETCO, Ethiopia
4. Gebremehdin Birega, Africa Biodiversity Network, Ethiopia
5. Melaku Werede, Scientific Advisor, Ethiopia
6. Million Belay, MELCA, Ethiopia
7. Sue Edwards, ISD, Ethiopia
8. Tadesse Reta, Ejera Indigenous Seed Conservatory Association,
Ethiopia
9. Dr Tewolde Berhan Gebre Egziabher, Environmental Protection Agency,
Ethiopia
10. Tsion Yohannes, MELCA, Ethiopia
11. Bakari Nyari, RAINS, Ghana
12. Gilbert Iddi Seidu, University for Development Studies, Ghana
13. Naa Thomas Tia Sulemana, RAINS, Ghana
14. Salifu Yussif Abudulai, RAINS, Ghana
15. Alice Mashinde, Appropriate Rural Development Agriculture
Programme, Kenya
16. Basilius Kagwi Ndirangu, Porini, Kenya
17. Collins Ochieng Otieno, CREP Programme, Kenya
18. Gathuru Mburu, Africa Biodiversity Network, Kenya
19. Jackson Wafula, SMART Initiative, Kenya
20. Paul Karanja, SACDEP, Kenya
21. Regina Mutheca, SACDEP, Kenya
22. Zachary Makanya, PELUM, Kenya
23. Lamine Biaye, ASPSP, Senegal
24. Elfrieda Pschorn-Strauss, GRAIN, South Africa
25. Jabulani Bonginkosi Tembe, Kwa-Nganase Farmer Organisation, South
Africa
26. Katja Abbott, ABN, South Africa
27. Lawrence Mkhaliphe, Biowatch, South Africa
28. Mphatheleni Makaulule, Mupo Foundation, South Africa
29. Abdallah Ramadhani Mkindi, Envirocare, Tanzania
30. Chacha Benedict Wambura, Foundation Help, Tanzania
31. Peter Kidimba, Ileje Rural Development Organisation, Tanzania
32. Renatha Abel Kimathi, NGAS, NI, Tanzania
33. Agnes Kirabo, VEDCO, Uganda
34. Geoffrey Kayama, Harvest Help, Zambia

Fuente: http://www.grain.org/agrofuels/?moratoriumes

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An African Call for a Moratorium on Agrofuel Developments

agrofuel-moratorium-campaign @ 01:30

November 2007

To sign up, please send your name, organisation and country to:

agrofuelsafrica@gmail.org

We, the undersigned members of African civil society organisations, as well as organisations from other parts of the world, do urgently call for a moratorium on new agrofuel developments on our continent. We need to protect our food security, forests, water, land rights, farmers and indigenous peoples from the aggressive march of agrofuel developments, which are devouring our land and resources at an unbelievable scale and speed.

We call for:
• A moratorium on new agrofuel developments in Africa. Our governments
urgently need to stop and think before delivering our continent to the fuel demand of foreign investors.
• No agrofuel targets for Governments in Europe and the rest of the world.
• An international moratorium on agrofuel exports, until the true social and environmental costs can be assessed, and disaster averted.

We have chosen to name this problem “agrofuels” instead of the more common term “biofuels” to make clear that we are talking about the large-scale growing of crops specifically to produce liquid fuels. We are not talking about the use of wood, dung or waste matter. Nor are we talking about small-scale production that is integrated into
food production and used for household and local energy supplies. We wish to make clear that the agrofuels push is about large-scale fuel production on massive privatised plantations, driven by the fuel demands of export markets.

Africa is already feeling the impact of climate change, and our continent is likely to be the hardest hit by future changes in our weather systems. We must do all we can to both mitigate the problems and adapt to the coming changes. But the agrofuels push, rather than the seductive “carbon neutral” solution it claims to be, will exacerbate Africa’s climate and food security problems even more.
The agrofuels push in Africa is being termed the next “Green Gold Rush”. Investors are rushing to privatise our land for their plantations, while our governments willingly allocate millions of hectares from the 70% of Africa’s land that is still communally
owned. "Jatropha" is being pushed as one of the new miracle crops for African small farmers to produce fuel. But the reality is that the gold rush is firmly controlled by giant transnational companies which are taking over Africa’s land at an incredible pace, and are bringing about disastrous socio-economic and environmental impacts on our
communities, food security, forests and water resources.

Some of the impacts that already have been observed in 2007 so far include:

1) Displacing farmers and food security in Tanzania
Thousands of Tanzanian farmers growing rice and maize are already being evicted from fertile areas of land with good access to water, for agrofuel sugar cane and jatropha plantations on newly privatised land. Villages are being cleared, but families have been given minimal compensation or opportunities for their loss of land, community and way of life. Evictions already taken place in Kisarawe District and the Usangu plains, and tens of thousands of hectares in Bagamoyo and Kilwa districts are being given to foreign investors. In addition,
the government has identified millions more hectares in at least 10 other districts.

2) Deforestation for agrofuels in Uganda
In Uganda, plans to cut down thousands of hectares of the country’s largest rainforest reserve, for a sugar plantation for ethanol have fortunately been cancelled, following civil protest on the issue. Such deforestation can threaten local water cycles, as Mabira Forest is a key water catchment area for Lake Victoria and the River Nile. Unfortunately, however, thousands of hectares of forest on Kalangala and Bugala Islands in Lake Victoria have already been cut down to make way for palm oil plantations.

3) Conservation Areas Threatened in Ethiopia
Millions of hectares in Ethiopia have been identified as suitable for agrofuel production, and many foreign companies have already been allocated land from farmland, forests and wilderness areas. Even protected areas are not safe from the spread of agrofuels. One European investor has been granted 13,000 hectares of land in Oromia state – 87% of which is the Babile Elephant Sanctuary, a home to rare and endangered elephants.

4) A Bad Deal for Out-growers in Zambia
Privatised plantations are not the only model of large-scale agrofuel production in Africa. Some investors in Zambia are choosing to grow crops such as jatropha through huge numbers of out-growers, using contracts that last up to 30 years. These contracts serve to transfer control over production from the farmer to the company, through a system of loans, numerous extra charges and service payments, and prices determined by the company. Under such a system of dependence, farmers are likely to increase their indebtedness to the company, until they may be obliged to hand over their land altogether.

5) Fuel or food in West Africa?
In West Africa, the agrofuel craze is also gaining momentum. Jatropha is already being grown in Togo, Ghana, Senegal, Mali, Côte d’Ivoire and Niger. Senegal's president Abdoulaye Wade has enthused about an African "biofuels revolution" and placed fuel crops at the heart of an agriculture renewal programme in his country. In Ghana one company is planning to plant one million hectares of Jatropha with support of the government, while in Benin another company has obtained permission to plant a quarter of a million hectares of agrofuel crops. Farmers in Benin and in many other countries in the region have, on the average, no more than 1 hectare to grow their products and the agrofuels are expected to make a serious dent into their food production.

In other words: the agrofuels ‘revolution’ is geared to replace millions of hectares of local agricultural systems, and the rural communities working in them, with large plantations. It is oriented to substitute biodiversity-based indigenous cropping, grazing and pasture farming systems with monocultures and genetically engineered agrofuel
crops. In addition, the millions of hectares of what the agrofuel-pushers euphemistically call “wastelands” or “marginal soils” are to be turned to ‘productive’ fuel production, conveniently forgetting that millions of people in local communities make a living from these fragile ecosystems. And where there are no indigenous farming systems to replace, one just takes the forests. In the driver’s seat are the multinational corporations that manage these kinds of huge monocultures best and already control the international market for agrofuels.

In Africa, much of the drive for agrofuel developments comes from talk of achieving national energy security. However, in most countries there seems to be a failure to recognise that foreign companies are already controlling the direction of biofuel production, with an eye on targeting more lucrative export markets. Rising global oil prices will determine the price of liquid biofuels, and is likely to price fuel and feedstock out of the reach of the poor, and into export markets in the North.

We simply do not believe that agrofuels offer a genuine solution for climate change or energy security. Scientific studies show that the production, processing and transport of agrofuels, uses more energy than is contained in the fuel product. Other studies show that the cutting down and burning of forests and peatlands to make way for agrofuel plantations, produces many times more carbon dioxide emissions per litre of agrofuel than the equivalent amount of fossil fuel. The current push for agrofuels exacerbate, rather than solve, the problem of climate change.

To address climate change, we don’t need agrofuel plantations to produce fuel energy. Instead, we need to turn the industrial production system upside down. We need policies and strategies to reduce the consumption of energy and to prevent waste. Such policies and strategies already exist and are being fought for. In agriculture and food production, they mean orienting production towards local rather than international markets; they mean adopting strategies to keep people on the land, rather than throwing them off; they mean supporting sustained and sustainable approaches for bringing biodiversity back into agriculture, using and expanding on local knowledge; and they mean putting local communities back in the driving seat of rural development. Such policies and strategies imply the use and further development of agro-ecological technologies to maintain and improve soil fertility and organic matter and in the process to sequester carbon dioxide in the soil rather than expelling it into the atmosphere. Together, such measures would amount to a formidable step in the right direction in the fight against climate change.

Among Africa’s many challenges, food security is one of the most serious. A full car tank of ethanol uses the same amount of grain that can feed a child for a year. We do not understand how our governments can willingly take our food, land and water to meet the fuel luxuries of the wealthy in the North, when we already face problems of food security and environmental destruction at home.

We can ill afford to lose our food, forests, land and water, if we are to meet the challenges of climate change and food insecurity. We therefore ask our African governments and those of the North to stop and think. We urgently call for a moratorium that can protect Africa from the many threats of the new and dangerous Agrofuels stampede.

SIGNED BY:
From Africa:
1. Mahinou Senade Nestor, Synergie Paysanne, Benin
2. Desalegn Tanga, Wolyta Soddo Pensioners
3. Elbethel Tadesse, ABN Seed GETCO, Ethiopia
4. Gebremehdin Birega, Africa Biodiversity Network, Ethiopia
5. Melaku Werede, Scientific Advisor, Ethiopia
6. Million Belay, MELCA, Ethiopia
7. Sue Edwards, ISD, Ethiopia
8. Tadesse Reta, Ejera Indigenous Seed Conservatory Association, Ethiopia
9. Dr Tewolde Berhan Gebre Egziabher, Environmental Protection Agency, Ethiopia
10. Tsion Yohannes, MELCA, Ethiopia
11. Bakari Nyari, RAINS, Ghana
12. Gilbert Iddi Seidu, University for Development Studies, Ghana
13. Naa Thomas Tia Sulemana, RAINS, Ghana
14. Salifu Yussif Abudulai, RAINS, Ghana
15. Alice Mashinde, Appropriate Rural Development Agriculture Programme, Kenya
16. Basilius Kagwi Ndirangu, Porini, Kenya
17. Collins Ochieng Otieno, CREP Programme, Kenya
18. Gathuru Mburu, Africa Biodiversity Network, Kenya
19. Jackson Wafula, SMART Initiative, Kenya
20. Paul Karanja, SACDEP, Kenya
21. Regina Mutheca, SACDEP, Kenya
22. Zachary Makanya, PELUM, Kenya
23. Lamine Biaye, ASPSP, Senegal
24. Elfrieda Pschorn-Strauss, GRAIN, South Africa
25. Jabulani Bonginkosi Tembe, Kwa-Nganase Farmer Organisation, South Africa
26. Katja Abbott, ABN, South Africa
27. Lawrence Mkhaliphe, Biowatch, South Africa
28. Mphatheleni Makaulule, Mupo Foundation, South Africa
29. Abdallah Ramadhani Mkindi, Envirocare, Tanzania
30. Chacha Benedict Wambura, Foundation Help, Tanzania
31. Peter Kidimba, Ileje Rural Development Organisation, Tanzania
32. Renatha Abel Kimathi, NGAS, NI, Tanzania
33. Agnes Kirabo, VEDCO, Uganda
34. Geoffrey Kayama, Harvest Help, Zambia

Source: http://www.gaiafoundation.org/documents/Africaagrofuelmoratorium.pdf

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Pela Moratória Imediata aos Incentivos do Governo dos Estados Unidos à Produção de Agrocombustíveis, Monocultivo de Agrocombustíveis nos Estados Unidos e Comércio Internacional de Agrocombustíveis

agrofuel-moratorium-campaign @ 01:07

As organizações e indivíduos abaixo relacionados defendem a moratória imediata aos incentivos do governo dos Estados Unidos à produção de agrocombustíveis e a agroenergia produzida em monocultivos de grande escala. Os signatários deste documento também defendem a moratória ao comércio internacional dos agrocombustíveis. Isto inclui a suspensão imediata de todas as resoluções parlamentares referentes às metas e incentivos tais como apoio fiscal, tarifas e subsídios que beneficiarão e promoverão a produção em larga escala de monocultivos de agrocombustíveis, incluindo o financiamento através de mecanismos de venda e compra de carbono, ajuda internacional ou empréstimos de agências de financiamento internacional.

Esta iniciativa é uma resposta a rápida concentração da indústria dos agrocombustíveis nos Estados Unidos - incentivada principalmente pelas metas de comércio de combustíveis renováveis dos Estados Unidos e da União Européia -- e pelo crescente oposição dos movimentos sociais e organizações populares do Hemisfério Sul contra a expansão das monoculturas dos agrocombustíveis. Agrocombustíveis são produzidos
em escala industrial através de monocultivos de plantas ricas em óleo e açúcar como, por exemplo, de soja, dendê, cana de açúcar, jatrofa, canola, etc. Este tipo de operação não é feita através de pequenos cultivos de maneira sustentável que beneficie comunidades locais e proteja a agrobiodiversidade através da restrição do uso de sementes geneticamente modificadas, logo não é correto chamá-los de “biocombustíveis”.

Agrocombustíveis causam desmatamento e dano ambiental

A produção industrial de monoculturas produz vários impactos negativos no meio ambiente, no clima e nas pessoas. Entre os problemas, incluem-se a degradação e a erosão dos solos, a contaminação e o esvaziamento dos rios, córregos e aqüíferos, aumento uso de fertilizantes químicos e agroquímicos tóxicos e o aumento na dependência do uso de um pequeno número de variedades transgênicas em detrimento aos sistemas de agricultura sustentável locais. Monoculturas de soja e cana de açúcar na América Latina e dendê na Indonésia e Malásia têm levado ao massivo desmatamento e a perda da valiosa biodiversidade local.

Agrocombustíveis irão aumentar o aquecimento global
Os agrocombustíveis são promovidos como a solução para o aquecimento global, porém mais precisas avaliações do ciclo produção-consumo-descarga sugerem que eles aumentarão as emissões de gás carbônico através do desmatamento e degradação das reservas de turfa e solos, ao mesmo tempo em que serão produzidas maiores emissões de oxido de nitrogênio pelo uso de fertilizantes químicos. Irrigação dos monocultivos e a demanda de água pelas refinarias já estão produzindo grandes estragos nas reservas de água doce.

Agrocombustíveis ameaçam seriamente os direitos à alimentação e a terra dos povos indígenas e das famílias rurais pobres
Promovidos como um benefício aos pobres, os agrocombustíveis estão causando de fato o desalojo, geralmente de forma violenta, de populações indígenas e o desvio de terras que antes eram usadas para a produção de comida para a produção de agrocombustíveis para exportação para os países ricos do hemisfério norte. Trabalhadores rurais estão também sendo sujeitos a condições precárias de trabalho, à exposição a produtos químicos e outros abusos.

Certificação não oferece as garantias necessárias
Os sistemas de certificação não conseguem controlar os macro-impactos como o desalojo das famílias e o desvio do uso das terras. Além disso, a certificação é de difícil monitoramento e implementação em muitos países, e conseqüentemente tem falhado
em assegurar a participação das comunidades rurais afetadas. No caso dos agrocombustíveis, os processos de certificação demandam tempo e não poderiam ser definidos e implementados rápido o bastante para controlar o crescimento exponencial dos agrocombustíveis. A certificação também poderia estar em conflito com os acordos
realizados pela Organização de Comércio Mundial, o que criaria um impasse para a implementação das metas da certificação.

A Agência Internacional de Energia estima que nos próximos 23 anos, o mundo poderia produzir 147 milhões de toneladas de agrocombustíveis. Este volume de combustível mal cobre a projeção de crescimento anual da demanda por petróleo, que atualmente se encontra em 136 milhões de toneladas por ano as quais também não cobre todas as demandas existentes. Seriam os agrocombustíveis uma opção viável?

Outras medidas mais urgentes e eficazes do que os agrocombustíveis
Os signatários deste documento apóiam a redução urgente das emissões de gás carbônico. Baseados em estudos científicos, os signatários defendem a redução imediata do consumo de energia nos países industrializados, o uso de parâmetros mais estritos de eficiência energética, e o apoio ao uso de formas verdadeiramente renováveis de energia como a energia eólica e solar sustentáveis e a promoção de
técnicas de agricultura e uso da terra que preservam as formas naturais de reciclagem do carbono.

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Un Llamado para una Moratoria Inmediata a los Incentivos del Gobierno de los Estados Unidos a la Producción de Agrocombustibles, a los Monocultivos de Agroenergía en los Estados Unidos y al Comercio Internacional de Agrocombustibles en general

agrofuel-moratorium-campaign @ 01:01

Las organizaciones y los individuos que abajo firman este comunicado hacen un llamado por una moratoria inmediata a los incentivos del gobierno de los Estados Unidos a la producción de agro-combustibles en monocultivos de grande escala y por una moratoria al comercio internacional de agro-combustibles.

Esta moratoria incluirá la inmediata suspensión de todas las metas legislativas que incluyan incentivos tales como subsidios, tarifas y deducciones fiscales que beneficien y promuevan la producción de los agro-combustibles en monocultivos de grande escala industrial, incluyendo el financiamiento a través de mecanismos de comercialización, ayuda internacional para el desarrollo o prestamos
de organizaciones financieras internacionales.

Este llamado responde a la rápida concentración de la industria del agro-combustible en los Estados Unidos, la cual esta siendo empujadaen gran medida por las metas de los Estados Unidos y la Unión Europea para el consumo de combustibles a base de plantas u otros productos agrícolas. Los agro-combustibles se refieren a la producción industrial en monocultivos de gran escala tales como la soya, la palma de aceite de palma, caña de azúcar, jatrofa, canola, etc. para uso energético. No se incluyen en este llamado a una moratoria los cultivos que si pueden ser llamados de manera acertada “bio-combustibles”- que son aquellos producidos en pequeña escala de producción, o producción de manera sostenibles productos agrícolas para combustible que beneficien a comunidades locales o que no utilizan variedades genéticamente modificadas. (GE)

Los agrocombustibles causan deforestación y daño ambiental
La producción de monocultivos en grande escala industrial tiene numerosos impactos negativos sobre el medio ambiente, el clima y las personas. Estos impactos incluyen la erosión y agotamiento de la tierra, contaminación y deterioramiento de canales de agua y acuíferos, incremento del uso de fertilizantes con nitrógeno y agro-químicos tóxicos y un incremento en la dependencia en un número pequeño de variedades de plantas transgénicas a costa de los sistemas diversos y sostenibles de agricultura o la agrobiodiversidad.

Los monocultivos de soya y caña de azúcar en América Latina y aceite de palma en Indonesia y Malasia han estimulado y contribuido a la deforestación de gran escala y la pérdida de invaluable biodiversidad.

Los agro-combustibles van a empeorar el calentamiento global
Los agro-combustibles están siendo promovidos como una solución al calentamiento global. Estimaciones más acertadas sugieren que este tipo de combustibles incrementa las emisiones de carbono por el incremento de deforestación y degradación de turberas
y tierras que estos ocasionan mientras que también crean más emisiones de nitróxido por el uso de fertilizantes. La alta dependencia sobre la irrigación de los grandes monocultivos y las cantidades enormes de aguas usadas por las refinarías de agrocombustibles como el etanol estan minando los recursos ya limitados de agua dulce.

Los agro-combustibles amenazan seriamente los derechos alimentarios y de tierra de la gente indígena y del sector rural pobre
Los agro-combustibles son promovidos como un beneficio para el sector rural pobre a pesar de que causan desplazamientos, muchas veces violentas, de comunidades indígenas y el desvió de tierras antes usadas para la producción de alimentos para el consumo local y que ahora producen agro-combustibles para exportación a los países
ricos del norte. Los trabajadores de estas tierras están sujetos a condiciones deplorables de trabajo, son expuestos a envenenamiento por químicos y a otros tipos de abusos.

La certificación no proporcionará protecciones adecuadas
Los sistemas de certificación no pueden controlar los impactos al nivel macro o internacionales de esta industria tales como el desplazamiento de otros usos mas sostenibles de la tierra. De igual manera estos sistemas no pueden ser monitoreados e implementados en muchos países, no aseguran la completa participación de las comunidades afectadas y podrían estar en conflicto con algunos del los acuerdos de la OMC. Asimismo no pueden ser diseñados e implementados de manera suficientemente expedita para mantenerse a la par con los desarrollos actuales de la gran industria agroenergética.

La Agencia Internacional de Energía estima que a lo largo de los próximos 23 años el mundo podrá producir hasta 147 millones de toneladas de agro-combustibles. Esta cantidad de combustible podrá apenas contrarrestar el incremento anual de la demanda global de petróleo la cual ahora esta en los 136 millones de toneladas al año – sin contrarrestar nada de la demanda existente. ¿Vale esto la pena?

Otras medidas efectivas y urgentes están disponibles además de los agrocombustibles
Las organizaciones y los individuos que abajo firman piden con urgencia el corte de de emisiones de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero, basado en valoraciones las cuales determinan medidas mas efectivas para contrarrestar el daño ambiental por medio de reducciones drásticas al uso desproporcionado de energía en
los países industrializados, estándares estrictos de eficiencia energética y apoyo a formas de energía en verdad renovables tales como la energía solar y de viento y la promoción de patrones de uso de la tierra que conservan vertederos de carbono.

Fuente: http://ran.org/fileadmin/materials/grassroots/pdf/Mor_call_11_4vSpanish.pdf

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Call for an Immediate Moratorium on U.S. incentives for agrofuels, U.S. agroenergy monocultures and global trade in agrofuels

agrofuel-moratorium-campaign @ 00:51

The undersigned call for an immediate moratorium on U.S. incentives for agrofuels and agroenergy from large-scale monocultures and a moratorium on global trade of such agrofuels. This includes the immediate suspension of all congressionally mandated targets and incentives such as tax breaks, tariffs and subsidies that benefit and promote agrofuels from large-scale industrial monocultures, including financing through carbon trading mechanisms, international development aid or loans from international finance organizations.

This call responds to the rapid concentration of the agrofuel industry in the U.S., driven largely by U.S. and E.U. renewable fuels targets, and to the growing number of calls from the global south against the expansion of agrofuel monocultures. Agrofuels refer to large-scale industrial monoculture production of crops such as soy, oil palm, sugar cane, jatropha, canola etc. for fuels and do not include small scale, sustainably grown fuel crops that benefit local communities, do not employ genetically engineered (GE) varieties, and can be accurately referred to as "biofuels."
Agrofuels cause deforestation and environmental damage

Industrial monoculture production has numerous negative impacts on the environment, climate and on people. These include soil depletion and erosion, contamination and depletion of waterways, increased use of nitrogen fertilizers and toxic agrichemicals and an increasing reliance on a small number of GE varieties at the expense of diverse and sustainable agriculture systems. Monocultures of soy and sugar cane in Latin America and palm oil in Indonesia and Malaysia have led to massive deforestation and the loss of invaluable biodiversity.
Agrofuels will worsen global warming

Agrofuels are promoted as a solution to global warming, but more accurate life-cycle assessments suggests that they increase carbon emissions by increasing deforestation and degradation of peatlands and soils, while also creating more nitrous oxide emissions from fertilizer use. Crop irrigation and refineries deplete already dwindling fresh water resources.
Agrofuels seriously threaten food and land rights of indigenous people and the rural poor.

Promoted as a benefit to the rural poor, agrofuels are instead causing the displacement, often violent, of indigenous people and the diversion of lands formerly used to produce food for local consumption into production of agrofuels for export to wealthy northern countries. Workers are subjected to poor conditions, chemical exposures, and other abuses.
Certification will not provide adequate protections

Certification systems cannot control macro-level impacts such as the displacement of other land uses, cannot be adequately monitored and implemented in many countries, have thus far failed to ensure full participation of affected communities, could conflict with WTO agreements, and cannot be designed and implemented fast enough to keep pace with current development.

The International Energy Agency estimates that over the next 23 years, the world could produce as much as 147 million tons of agro-fuel. This fuel will barely offset the yearly increase in global oil demand, now standing at 136 million tons a year, without offsetting any of the existing demand. Is this worth it?
Urgent and effective measures other than agrofuels are available

The undersigned support urgent cuts in greenhouse gas emissions, based on climate science assessments, which involve a drastic overall reduction in energy use in industrialized countries, strict energy efficiency standards, and support for truly renewable forms of energy, such as sustainable wind and solar energy and promotion of land use patterns that preserve 'carbon sinks'.

Read more about the call for a moratorium (pdf)

Download the call in Portuguese

Download the call in Spanish

Members of the working group:

Rainforest Action Network
Global Justice Ecology Project
Food First
Grassroots International
Family Farm Defenders
Student Trade Justice Campaign

Signers:

Altropico Foundation, Ecuador
Amazon Watch
American Jewish World Service
A SEED Europe, Netherlands
ATTAC, Germany
BASE-Investigaciones Sociales, Paraguay
Biofuelwatch, UK
Biowatch South Africa
Border Agricultural Workers Project
Brazilian Association for Agroecology
Carbon Trade Watch, Europe
Centre for Sustainable Agriculture
Climate Action Coalition, Bulgaria
Concerned Citizens of Newport
Cornucopia Institute
Corporate Watch, Europe
Dogwood Alliance
EasySweet Farm
Ecological Society of the Phillipines
Ecologistas en Accion, Spain
Energy Justice Network
EPIC (Environmental Protection Information Center)
ETC Group
FIAN (Food First Information and Action Network), Netherlands
Food and Water Watch
Food for Maine's Future
Foreign Policy in Focus
Friends of the Earth International
Friends of the Earth, Brazil
Friends of the Earth, Sierra Leone
Friends of the Earth, Sweden
Global Exchange
Global Forest Coalition
Grupo de Reflexion Rural, Argentina
IFG (International Forum on Globalization)
Institute for Production and Investigation of Tropical Agriculture (IPIAT)
International Society for Ecology and Culture
Institute for Social Ecology Biotechnology Project
Land Action Research Network
Life of the Land
Mesa Global de Guatemala
Mother Earth Foundation, Philippines
Movimento das Mulheres Camponesas, Brazil
NOAH/Friends of the Earth, Denmark
Northwest Resistance Against Genetic Engineering
Organic Consumers Association
Regenwald-Institut, Germany
Rising Tide North America
Sustainable Agriculture of Louisville
Small Planet Institute
Small Producers Movement (MPA)
Third World Network
UNAC - Mozambique Farmers' Union
WALHI/Friends of the Earth, Indonesia
World Hunger Year
World Rainforest Movement

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New Proposal for Five-Year Ban on Agrofuels Seeks to End Global Hunger

agrofuel-moratorium-campaign @ 00:41

October 25, 2007—New York

The link between the expanding agrofuel industry, also known as “biofuels,” and the dangers posed to global food security will move into the spotlight today, with the call by Jean Ziegler, the United Nations Special Rapporteur on the right to food, for a five-year moratorium on the production of agrofuels. The proposal to be submitted to the UN General Assembly expresses fears that billions of dollars of support for the agrofuel industry will drive up food prices and further limit resources available to combat hunger.

MADRE, whose Food for Life campaign links issues of environmental sustainability and global justice, today stressed that the global push for alternative energy sources must not come at the expense of human rights, particularly the right to food.

Agrofuel production is currently celebrated as one of the best responses to overdependence on finite supplies of polluting fossil fuels. However, reports increasingly indicate that the new focus on agrofuels does more to benefit agribusiness interests than to reduce carbon emissions and stop climate change.

Yifat Susskind, Communications Director of MADRE, said today, “The need for a serious approach to the dangers of climate change as a result of fossil fuel emissions is undeniable. Yet the response to this challenge has been co-opted by agribusiness that sees this global crisis as an opportunity to expand their industry. This approach shows little regard for human rights, protection of the environment, or the imperative to combat hunger.”

Ziegler’s proposal—to ban the conversion of land for the production of agrofuels—seeks to counter the substantial increase in food prices that has accompanied the demand for agrofuels. Ziegler further encourages using the five-year moratorium to develop “second generation” agrofuels, that will use non-food plants and will not compromise food security.

The effect of these price hikes is already in evidence, particularly in connection with US food aid levels. The primary US program for the delivery of food aid saw a drop in volume of more than 50% between 2000 and 2007, as a result of increasing prices. MADRE also pointed out that this marked decrease in aid reveals a failing in the US system for the delivery of food supplies, which allows only the purchase of food aid from domestic sources. MADRE emphasizes that this measure, designed to protect US producers, drives up transportation costs and limits the availability of food.

More information on agrofuels can be found in the MADRE statement “Feed People, Not Cars: Agrofuels are no Solution to Climate Change,” located here: http://www.madre.org/index.php?s=4&news=101.

Available for interviews:

Victoria Tauli Corpuz is Executive Director of the Tebtebba Foundation (Indigenous Peoples' International Center for Policy Research & Education), which has United Nations ECOSOC NGO consultative status and is based in Baguio City, Philippines. Ms. Tauli Corpuz has served as the Chair of the UN Permanent Forum on Indigenous Peoples (UNPFII) from 2005-2007 and was the Chair of the Board of Trustees of the United Nations Voluntary Fund for Indigenous Populations from 1996 to 2003; she is the founder and convener of the Asia Indigenous Women's Network. She has a Nursing degree; is an Indigenous activist who is committed to the recognition, protection, and promotion of Indigenous Peoples' rights worldwide; and has been defending the rights and cultures of Indigenous Peoples for more than 30 years.

Yifat Susskind, MADRE’s Communications Director and Coordinator of MADRE’s Food for Life Campaign, worked for several years as part of a joint Israeli-Palestinian human rights organization in Jerusalem before joining MADRE. She has written extensively on US foreign policy and women’s human rights; her critical analysis has appeared in online and print publications such as TomPaine.com, Foreign Policy in Focus, and The W Effect: Bush’s War on Women, published by the Feminist Press in 2004. Ms. Susskind has been featured as a commentator on CNN, National Public Radio, and BBC Radio.

Source: http://www.madre.org/index.php?s=4&news=13

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Llamado a una moratoria inmediata frente a las políticas de incentivos de la UE a los agrocombustibles, importaciones de agrocombustibles y monocultivos agroenergéticos

agrofuel-moratorium-campaign @ 00:26

Junio 2007

Los abajo firmantes hacen un llamado a una moratoria inmediata para los incentivos de la UE a los agrocombustibles y la agroenergía de monocultivos extensivos, incluyendo plantaciones de árboles y una moratoria de las importaciones de la UE en este ámbito. Esto incluye la suspensión inmediata de todos los porcentajes obligatorios, los incentivos tales como exenciones de impuestos y subsidios que benefician a los agrocombustibles procedentes de monocultivos, incluyendo las financiaciones a través de mecanismos de negociación de carbono, de ayuda internacional al desarrollo o de créditos otorgados por Instituciones Financieras Internacionales como el Banco Mundial. Este llamado responde al número creciente de otros llamados procedentes del Sur Global en contra de monocultivos para agrocombustibles [i]que la UE está ayudando a promover.

Antecedentes:

Los agrocombustibles son combustibles líquidos elaborados a partir de biomasa, para la que se requieren grandes extensiones de cultivos y plantaciones de árboles a gran escala. Los agrocombustibles (principalmente biodiesel y bioetanol) se producen actualmente a partir de maíz, palma aceitera, soja, caña de azúcar, remolacha, colza, canola, jatrofa, arroz y trigo. Están diseñados para substituir al petróleo, principalmente en vehículos de transporte y trenes. Los agrocombustibles no incluyen los biocombustibles derivados de deshechos, como biogas de abonos , ni aceite vegetal usado o algas. Son promovidos por gobiernos e instituciones internacionales como un medio de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte, y de incrementar al "seguridad energética", es decir, de ayudar a asegurar un abastecimiento regular, estabilizar el precio del petróleo y atenuar los impactos de la volatilidad de los precios y de un posible agotamiento del crudo. La ayuda pública a los agrocombustibles se justifica además de acuerdo a sus supuestos impactos positivos en el desarrollo y la generación de puestos de trabajo en los países productores, a promesas de una "segunda generación" de agrocombustibles cuya producción no competiría con la producción de alimentos, y a suposiciones sobre la disponibilidad de grandes cantidades de tierras "degradadas" y en desuso.

Los agrocombustibles también están siendo fuertemente promovidos por la industria. Nuevas alianzas corporativas están siendo establecidas entre el agronegocio, las compañías de biotecnología, las compañías petroleras y los fabricantes de coches. Miles de millones de dólares se están invirtiendo en el sector de los agrocombustibles en un desarrollo comparado a menudo a una "fiebre del oro verde", en la cual los países están convirtiendo la tierra en cosechas para agrocombustible y desarrollando la infraestructura para su procesamiento y transporte.

Impactos de los monocultivos extensivos para la producción de agrocombustibles

Los agrocombustibles crecen generalmente como monocultivos (incluyendo las plantaciones), cubriendo a menudo miles de hectáreas. Para competir en el mercado, requieren el apoyo de los gobiernos, como subsidios y exenciones de impuestos. Sin embargo, aquellos que atribuyen la ayuda no informan sobre los impactos sociales, ambientales y macroeconómicos negativos asociados a esta clase de cultivos.

Los pronósticos de diversas agencias de la O.N.U. predicen que en el futuro, la mayoría de los agrocombustibles serán producidos en el Sur Global y exportados a los países industrializados. Aunque son presentados como una oportunidad para las economías del Sur, la evidencia sugiere que las cosechas de monocultivos para agrocombustibles como palma aceitera, soja, caña de azúcar y maíz conducen a reducir la soberanía alimentaria[ii] y la seguridad alimentaria[iii], amenaza los modos de vida locales, la biodiversidad[iv], el abastecimiento de agua[v] e incrementa la erosión del suelo y la desertificación local[vi].

Los agrocombustibles se están desarrollando actualmente dentro del paradigma intensivo, mecanizado, agro-industrial, usando monocultivos y cantidades masivas del fertilizantes y de pesticidas. Hay fuertes evidencias de que la producción de agrocombustibles no atenuará el cambio climático, sino que por el contrario puede acelerar el calentamiento global, al estar siendo destruidos los sumideros esenciales de carbono que son los bosques tropicales, la turba y otros ecosistemas para hacer espacio a las plantaciones. También existe una controversia sobre qué cantidad de gases de efecto invernadero se generan en el proceso de producción de los agrocombustibles y si éstos proporcionan un verdadero ahorro, una vez que en la ecuación se introduce el uso de fertilizantes (y así aumentan las emisiones de óxido nitroso[vii]), el proceso de refinado, el transporte etc.

Agrocombustibles Genéticamente Modificados (GM)

Muchos de los cultivos que actualmente están siendo utilizados para agrocombustibles han sido modificados genéticamente (soja, maíz, colza). Una década de utilización ha revelado que la tasa actual de cultivos genéticamente modificados no ha incrementado el rendimiento o reducido la dependencia de los inputs. En cualquier caso, los que proponen la ingeniería genética en la agricultura ya están usando la amenaza del cambio climático para pelear por un uso más extendido de los cultivos GM y para desarrollar otros nuevos como el eucalipto para la producción de agrocombustibles. Los cultivos y árboles GM comportan serios riesgos para la salud y la biodiversidad, ecosistemas y la cadena alimentaria. Mocrobios y enzimas GM que están siendo desarrolladas como parte de la investigación del etanol a partir de celulosas (llamado segunda generación- ver abajo) pueden también suponer serios riesgos que aún no han sido investigados ni siquiera considerados por los gobiernos.

Agrocombustibles de segunda generación:

Se está sugiriendo que una "segunda generación" de agrocombustibles puede ser desarrollada, y que esta resolverá algunos de los problemas presentados por los agrocombustibles actuales, como la competición entre la producción de alimentos y la de combustibles. El objetivo es encontrar formas (mediante la ingeniería genética y la biología sintética) de modificar plantas y árboles para producir menos lignina, modificando la lignina y la celulosa, de diferentes maneras, mediante bacterias y enzimas que rompen la estructura de la celulosa. Estas técnicas de algo riesgo no cambian el patrón de monocultivos destructivos diseñado para alimentar al patrón de consumo creciente de energía. Se necesita ahora una moratoria para monocultivos de agrocombustibles para prevenir más daños por la excesiva promoción de los cultivos para agrocombustiles. Entretanto, las promesas y los riesgos potenciales asociados a los agrocombustibles de segunda generación deben ser examinados exahustivamente. Sea cual fuere el resultado, tales combustibles no estarán disponibles hasta dentro de por lo menos diez años y se requieren inmediatamente acciones decisivas respecto del cambio climático.

El llamado a una moratoria por parte de los firmantes se aplicará solamente a los agrocombustibles de monocultivos extensivos (y de agrocombustibles GM) y a su comercio. No incluye biocombustibles a partir de deshechos, tales como de aceite vegetal de deshecho o biogas de abono o de aguas residuales, o la biomasa cultivada y cosechada sustentablemente por y para el provecho de comunidades locales. Una moratoria para agrocombustibles extensivos y su comercio podría favorecer el desarrollo de estrategias de bioenergía verdaderamente sostenibles para el beneficio de comunidades locales - opuesto a los beneficios financieros de las industrias orientadas a la exportación.

Actualmente, la certificación no es una solución:

Puesto que el apoyo estatal y los porcentajes impuestos de uso de agrocombustibles para el transporte están siendo justificados a partir de sus supuestas ventajas ambientales, diversas iniciativas han comenzado a desarrollar esquemas de "certificación sustentable". Las organizaciones abajo firmantes consideran que los esquemas de certificación, voluntarios u obligatorios, son incapaces prevenir de una manera efectiva daños serios y potencialmente irreversibles de la producción de agrocombustibles. Las principales razones son:

* En el macro-nivel, impactos como el desplazamiento/reubicación de la producción a las tierras fuera del radio de los esquemas de la certificación no se pueden tratar con estos esquemas. Asimismo, la certificación no puede ocuparse de otros impactos al macro-nivel como la competición con la producción de alimentos, y el acceso a la tierra y a otros recursos naturales.

* El desarrollo de tales criterios ha fracasado hasta la fecha en asegurar que las comunidades más directamente afectadas por la producción de agrocombustibles sean incluidas en la discusión y debidamente consultadas desde el punto de partida, o que se cumpla con requisitos básicos de procedimiento asegurando la libre elección y consentimiento informado de la gente indígena cuyas tierras serán afectadas.

* El desarrollo de los agrocombustibles está sucediendo mucho más rápidamente que la implementación de la certificación.

* En muchos países, no existe la posibilidad de asegurar la implementación o monitoreo de tales condiciones, o de tener en cuenta su incumplimiento por parte de los responsables.

El informe de certificación de Cramer[viii], iniciativa de los Países Bajos, dice: "algunos de los impactos de la producción de la biomasa son difíciles de determinar al nivel individual de la compañía, y solo se hacen evidentes en el nivel regional, nacional y a veces incluso supranacional. Esto es verdad en particular para los impactos causados por los cambios indirectos en la utilización del suelo y es especialmente importante en los temas de emisiones de gases invernadero, biodiversidad y competencia de entre alimentos y aplicaciones de la biomasa. En la determinación de la sustentabilidad de la biomasa es crucial tomar estos macro-impactos en consideración". Actualmente, no hay propuestas concretas de políticas al macro-nivel, además de los esquemas de certificación .

¿Por qué se necesita una moratoria con efecto inmediato?

A pesar de un número creciente de declaraciones de la sociedad civil y de los informes basados en evidencias que expresan preocupación por los impactos negativos involuntarios pero previsibles de los agrocombustibles y de los llamados para detener su extensión, el boom de los agrocombustibles se está acelerando. La decisión de los países de alto consumo, entre los que destacan los de la UE y los EE.UU, de introducir incentivos significativos para los agrocombustibles, tales como porcentajes obligatorios, subsidios públicos y la exención de impuestos, están activando la especulación y la inversión en plantaciones y tentando a países del Sur Global a destinar porciones substanciales de tierra a la producción de cultivos para agrocombustibles.

En los últimos 18 meses, miles de millones de dólares han sido invertidos en plantaciones de agrocombustibles y en refinerías e infraestructura asociada. En Indonesia, se invirtieron $17.4 mil millones de dólares en el primer trimestre de 2007, mientras que el gobierno planea convertir 20 millones de hectáreas de tierras en plantaciones de agrocombustible. De 9 a 10 millones de hectáreas más de bosques tropicales están gravemente amenazados solamente en el oeste de Papua. En América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo ha anunciado planes para invertir $3 mil millones en proyectos de agrocombustibles en el sector privado. Los gobiernos en un número creciente de países, incluyendo Brasil, Argentina, Paraguay, Ecuador y Colombia, están implementando estrategias nacionales para alzar la producción de agrocombustibles, lo que implica incentivos e inversión interna y autorizaciones para refinerías y proyectos de infraestructura, incluyendo caminos nuevos, puertos y oleoductos. Este incremento de la infraestructura expondrá a bosques primarios y otros ecosistemas naturales a la destrucción, y acelerará el desplazamiento de las comunidades locales al extenderse las plantaciones. Los impactos de esta inversión masiva y cada vez mayor en la expansión del agrocombustible serán irreversibles e irreparables.

Los agrocombustibles suponen una particular amenaza para los ecosistemas de bosque tropical y de humedales, como ya demuestran los hechos en Indonesia. Tales bosques desempeñan un papel vital en el equilibrio climático y en la generación de precipitaciones. Hay evidencias de que la selva amazónica puede estar acercándose a un punto en el que la tala de árboles habrá reducido tanto la vegetación que no podrá mantener más su ciclo de precipitaciones, amenazando así potencialmente de muerte y rápida desertificación a mucho o todo el ecosistema[ix]. La destrucción adicional de bosques tropicales y turberas para agrocombustibles podría empujar al sistema planetario al calentamiento acelerado, a una subida del nivel de los océanos y al cambio ecológico más pronto que si se mantuvieran solamente las emisiones de combustibles fósiles. Si se permite que continúe el despegue actual de los agrocombustibles, mientras se desarrolla la certificación y las políticas a nivel macro, el daño que se supone que prevengan tales esquemas y políticas estará hecho ya para el momento en que éstas estén vigentes. Los riesgos de quedarse "esperando a ver qué pasa" son demasiado altos. La UE debe aplicar el principio de precaución en su acercamiento a los biocombustibles y aplicar una moratoria.

Una moratoria reducirá inmediatamente la demanda de las cosechas y los árboles utilizados como base para la producción de agrocombustibles, invirtiendo de este modo la corriente de precios en aumento de dichas materias primas y poniendo freno a la extensión de las plantaciones de monocultivos para agrocombustibles que están amenazando los ecosistemas, la seguridad alimentaria, las comunidades y el clima global. Proporcionará tiempo para considerar las consecuencias de la producción de agrocombustibles a gran escala, para hacer un balance completo de sus implicaciones socioeconómicas y ambientales. Esto incluirá la determinación de los impactos previsibles de los porcentajes obligatorios propuestos de agrocombustibles y asegurará que las políticas y las medidas propuestas puedan ser puestas en ejecución y prevenir los serios impactos negativos que ya están siendo experimentados. Es esencial que a la sociedad civil, y en particular a aquellos directamente afectados por la producción de las cosechas de agrocombustibles, se les de la oportunidad de determinar los impactos de la promoción actual de los agrocombustibles. Una moratoria a los incentivos para la producción de cultivos a gran escala de agrocombustibles y un alto a las importaciones de la UE de agrocombustibles abriría los espacios necesarios para esta discusión.

Los abajo firmantes hacen un llamado a medidas eficaces para detener el cambio climático:

No ha sido demostrado que los agrocombustibles atenúen el calentamiento global; más bien amenazan con acelerarlo. Los abajo firmantes apoyan recortes urgentes de las emisiones de efecto invernadero, basándose en estudios de la meteorología, que implican una reducción total drástica en el uso de la energía en países industrializados, estándares estrictos de eficiencia energética, y ayudas para las fuentes de energía verdaderamente renovables, como la energía eólica y solar, así como la protección de ecosistemas y de "sumideros de carbono".

Su organización puede firmar esta moratoria - por favor, visite www.econexus.info o envíe un e mail a h.paul@econexus.info

Para ver una lista de las organizaciones firmantes, vaya a

http://www.econexus.info/biofuels.html#org
______________________________

Referencias

[i] Por ejemplo: Declaración Oficial de Chake Ñuhá. Sobre las Trampas del Agrocombustible y los Servicios Ambientales, Asunción, Paraguay, 24 de Abril de 2007; Queremos Soberanía Alimentaria, no biocombustibles, firmada por la Red Alerta contra el Desierto Verde, Red Latinoamericana contra el Monocultivo de Arboles, Red por una Latinoamérica libre de Transgénicos, OilWatch Sudamérica y el Movimiento Mundial por los Bosques, Enero 2007. www.wrm.org.uy/subjects/biofuels/EU_declaration.html

Declaración de SawitWatch - http://tech.groups.yahoo.com/group/biofuelwatch/message/245

[ii] ""How biofuels could starve the poor",", C Ford Runge y Benjamin Senauer, Foreign Affairs, Mayo/Junio 2007, -> http://www.foreignaffairs.org/(...)

y Food and Agriculture Organisation, "Food Outlook (Global Market Analysis)" No. 1, Junio de 2007, http://www.fao.org/docrep/010/ah864e/ah864e00.htm

[iii] "Oil Palm and Other Commercial Tree Plantations, Monocropping: Impacts on Indigenous Peoples' Land Tenure and Resource Management Systems and Livelihoods", Victoria Tauli-Corpuz y Parshuram Tamang, reporte al Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Asuntos Indígenas, Mayo de 2007, http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/6session_crp6.doc

y "El fujo del aceite de Palma Colombia-Belgica/Europa acercamiento desde una perspectiva de derechos humanos", HRVE and CBC, Noviembre de 2006, http://www.hrev.org/hrev/media/archivos/flujoPalma/informe_es.pdf

[iv] Obtendrá un nuevo url.

[v] Water for Food, Water for Life: A Comprehensive Assessment of Water Management", International Water Management Institute, 2007, ver: ->http://www.iwmi.cgiar.org/Press/(...)

[vi] "Peak Soil: Why Cellulosic ethanol and other Biofuels are not Sustainable y A Threat to America's National. Security", Alice Friedman, Energy Pulse, Julio 2007, -> http://www.energypulse.net/centers/topics/(...)

[vii] "Biofuels Threaten to Accelerate Global Warming", Reporte de Biofuelwatch, Abril de 2007, http://www.biofuelwatch.org.uk/docs/biofuels-accelerate-climate-change.pdf

[viii] "Testing Framework for Sustainable Biomass", Reporte Final del Grupo de Proyecto "Producción sostenible de Biomasa", 2007, http://www.lowcvp.org.uk/assets/reports/070427-Cramer-FinalReport_EN.pdf

[ix] Climatic variability and vegetation vulnerability in Amazonia, L. R. Hutyra et al, Geophysical Research Letters, Vol. 32, L24712, doi:10.1029/2005GL024981, 2005 , -> http://eebweb.arizona.edu/faculty/saleska/docs/(...) , and also

A new climate-vegetation equilibrium state for Tropical South America, Marcos Daisuke Oyama y Carlos Alfonso Nobre, Geophysical Research Letters, Vol. 30, No. 23, 2199, doi:10.1029/2003GL018600, 2003 ,

http://www.agu.org/pubs/crossref/2003/2003GL018600.shtml

Fuente: http://www.grr.org.ar/biocombustibles/moratoriaeuropea.htm

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10/11/2008 GMT 1

Call for an immediate moratorium on EU incentives for agrofuels, EU imports of agrofuels and EU agroenergy monocultures

agrofuel-moratorium-campaign @ 11:36

The undersigned call for an immediate moratorium on EU incentives for agrofuels and agroenergy from large-scale monocultures including tree plantations and a moratorium on EU imports of such agrofuels. This includes the immediate suspension of all targets, incentives such as tax breaks and subsidies which benefit agrofuels from large-scale monocultures, including financing through carbon trading mechanisms, international development aid or loans from international finance organisations such as the World Bank. This call also responds to the growing number of calls from the global south against agrofuel monocultures[1], which EU targets are helping to promote.

Background:

Agrofuels are liquid fuels from biomass, which consists of crops and trees grown specifically for that purpose on a large scale. Agrofuels are currently produced from crops such as maize, oil palm, soya, sugar cane, sugar beet, oilseed rape, canola, jatropha, rice and wheat. Agrofuels are designed to replace petroleum, mainly in road vehicles and trains. Biodiesel and ethanol are the main types of fuel produced. Agrofuels do not include biofuels derived from waste, such as biogas from manure or landfill, or waste vegetable oil, or from algae.

Agrofuels are being promoted by governments and international institutions as a means of reducing greenhouse gas emissions from transport, and improving 'energy security', i.e. of helping to ensure regular supplies, stabilise the price of oil and mitigate the impacts of volatile oil prices and possible peak oil. Public support for agrofuels is further justified on the basis of their claimed positive impacts on rural development and jobs in producer countries, promises of 'second generation' agrofuels whose production will not compete with the production of food, and assumptions about the availability of large amounts of 'degraded' or unused land.

Agrofuels are also being strongly promoted by industry. New corporate partnerships are being formed between agrobusinesses, biotech companies, oil companies and car manufacturers. Billions of dollars are being invested in the agrofuel sector in a development often likened to a 'green goldrush', in which countries are turning land over to agrofuel crops and developing infrastructure for processing and transporting them.

Impacts of agrofuels from large-scale monocultures:

Agrofuels are generally grown as monocultures (including plantations), often covering thousands of hectares. In order to compete in the market, they require government support such as subsidies and tax breaks. Support for agrofuels has to date failed to acknowledge the negative social, environmental and macro-economic impacts associated with this kind of farming.

Forecasts by different UN agencies predict that in future most agrofuels will be produced in the global South and exported to industrialized countries. Although presented as an opportunity for Southern economies, evidence suggests that monoculture crops for agrofuel such as oil palm, soya, sugar cane and maize lead to further erosion of food sovereignty and food security[2], threaten local livelihoods[3], biodiversity[4],water supplies[5] and increase soil erosion and desertification[6].

Agrofuels are currently being developed within the intensive, mechanised, agro-industrial paradigm, using massive monocultures and inputs of fertiliser and pesticide. There is strong evidence that such agrofuel production will not mitigate climate change but instead may accelerate global warming, as rainforests, peatlands and other ecosystems that are essential carbon stores are being destroyed to make way for plantations. There is also controversy about how much greenhouse gas is generated by the agrofuel production process and whether agrofuels provide any real savings once issues such as fertiliser use (and thus increased nitrous oxide emissions[7]), refining, transport etc, are taken into the equation.

GM agrofuels:

Many of the crops currently being used for agrofuels have been genetically engineered (soya, maize, rape). A decade of utilization has revealed that the current range of genetically modified crops have not increased yields or reduced dependence on inputs. However, proponents of genetic engineering in agriculture are already using the threat of climate change to argue for wider use of GM crops and the development of new ones such as GM eucalyptus for agrofuel production. GM crops and trees pose serious risks to biodiversity, ecosystems and the food chain. GM microbes and enzymes being developed as part of cellulosic ethanol research (so-called second generation – see below) could also pose severe risks that have not been researched or even considered by governments.

Second generation agrofuels:

It is being suggested that a "second generation" of agrofuels can be developed that will solve some of the problems posed by current agrofuels, such as competition between food and fuel production. The aim is to find ways (including genetic engineering and synthetic biology) of modifying plants and trees to produce less lignin, engineering the lignin and cellulose so that they break down more easily or in different ways, and engineering microbes and enzymes to break down plant matter. Such high-risk techniques do not challenge the pattern of destructive monocultures designed to feed increasing energy consumption patterns. A moratorium on monoculture agrofuels is needed now, to prevent further damage being done through the over-hasty promotion of agrofuel crops. In the meantime, the promises and potential risks associated with second-generation agrofuels should be fully examined. Whatever the outcome, such fuels will not be available for approximately ten years and decisive action to address climate change is required immediately.

Scope of the moratorium:

The moratorium called for by the signatories will apply only to agrofuels from large-scale monocultures (and GM biofuels) and their trade. It does not include biofuels from waste, such as waste vegetable oil or biogas from manure or sewage, or biomass grown and harvested sustainably by and for the benefit of local communities, rather than on large-scale monocultures. A moratorium on large-scale agrofuels and their trade could favour the development of truly sustainable bioenergy strategies to the benefit of local communities - as opposed to the financial benefit of the export-oriented industries.

Certification is no solution at present:

Since public support and targets for agrofuels are being justified for their supposed environmental benefits, a number of different initiatives have been started up to develop 'sustainability certification schemes'. The undersigned organisations regard certification schemes, whether voluntary or mandatory, to be incapable of effectively addressing serious and potentially irreversible damage from agrofuel production, the main reasons being:

* Macro-level impacts such as the displacement/relocation of production to lands outside the scope of the certification schemes cannot be addressed through these schemes. Likewise, certification cannot deal with other macro-level impacts like the competition with food production, and access to land and other natural resources.
* The development of such criteria has to date failed to ensure that communities most directly affected by agrofuel production are included in the discussion and fully consulted from the outset, or to comply with basic procedural requirements ensuring Free Prior and Informed Consent of indigenous peoples whose lands will be affected.
* The development of agrofuels is proceeding far more quickly than certification can be implemented.
* In many countries, conditions are lacking to ensure the implementation or monitoring of such safeguards, or accountability for those responsible for violating them.

As one certification initiative from the Netherlands, the Cramer Report,[8] says: "Some of the impacts of biomass production are difficult to assess on the individual company level, and only become apparent on the regional, national and sometimes even on the supranational level. This is true in particular for the impacts caused by indirect changes in land use and is especially important in the themes Greenhouse gas emissions, Biodiversity and Competition between food and other biomass uses. In determining the sustainability of biomass it is crucial to take these macro-impacts into consideration". At present, there are no concrete proposals for macro-level policy, in addition to certification schemes, that would deal effectively with these macro-impacts.

Why does a moratorium need to be implemented with immediate effect?

Despite an increasing number of civil society statements and evidence-based reports expressing concern about the unintended but foreseeable negative impacts of agrofuels and calls to halt their expansion, the agrofuel rush is accelerating. The decision of the high-consumption countries, notably the EU and the US, to introduce significant incentives for agrofuels, such as mandatory targets, publicly funded subsidies and tax breaks, is triggering speculation and investment in plantations and enticing countries in the global South to commit substantial portions of land to agrofuel crop-production.

In the past 18 months, billions of dollars have been invested in agrofuel plantations and refineries and associated infrastructure. In Indonesia, $17.4 billion dollars of investment were pledged in the first quarter of 2007, whilst the government plans to convert some 20 million hectares of land to biofuel plantations. 9-10 million hectares of rainforest are acutely threatened in West Papua alone. In Latin America, the Inter-American Development Bank has announced plans to invest $3 billion in private sector agrofuel projects. Governments in a growing number of countries, including Brazil, Argentina, Paraguay, Ecuador and Colombia, are implementing national strategies to boost agrofuel production that involve financial incentives and investment in and licensing of refineries and infrastructure projects, including new roads, ports and pipelines. Those infrastructure developments will open up old-growth forests and other natural ecosystems to destruction, whilst accelerating the displacement of local communities by expanding plantations. The impacts of this massive, rapidly growing investment in agrofuel expansion will be irreversible and irreparable.

Agrofuels pose a particular threat to tropical forest and wetland ecosystems, as events in Indonesia already indicate. Such forests play a vital role in stabilising climate and creating rainfall. There is evidence that the Amazon rainforest may be approaching a point where deforestation will have reduced the vegetation so much that it can no longer maintain its rainfall cycle, thus threatening much or all of the ecosystem with potentially rapid die-back and desertification[9]. Further destruction of rainforests and peatlands for agrofuels could push the planetary system into accelerated warming, sea level rise and ecological change sooner than fossil fuel emissions alone. If the current rush for agrofuels is allowed to continue while certification and the necessary macro-level policies are developed, the damage such schemes and policies are meant to prevent will already have been done by the time they are in place. The risks of a 'wait and see' approach are far too high. The EU should apply the precautionary principle to its approach to biofuels and implement a moratorium.

A moratorium will immediately reduce the demand for crops and trees used as agrofuel feedstocks, thus reversing current increases in commodity prices and putting the brakes on the expansion of monoculture plantations for agrofuels which is threatening ecosystems, food security, communities and the global climate. It will provide time to look at the consequences of large-scale agrofuel production in order to make a sound and comprehensive assessment of their socio-economic and environmental implications. This will include assessing the foreseeable impacts of proposed agrofuel targets and ensuring that proposed policies and safeguards are capable of being implemented and preventing the serious negative impacts that are already being experienced. It is essential that civil society, and in particularly those most directly affected by the production of agrofuel crops are given a fair chance to assess the impacts of the current promotion of agrofuels. A moratorium on incentives for large-scale agrofuel crop production and a halt to EU agrofuel imports will provide the space required for this discussion.

Signatories call for effective measures to tackle climate change:

Agrofuels have not been shown to mitigate global warming; they actually threaten to accelerate it. The undersigned support urgent cuts in greenhouse gas emissions, based on climate science assessments, which involve a drastic overall reduction in energy use in industrialised countries, strict energy efficiency standards, and support for truly renewable forms of energy, such as sustainable wind and solar energy, as well as the protection of ecosystems and carbon stores.
Your organisation can sign on to this moratorium - please visit www.econexus.info or send an email to h.paul@econexus.info

View the organisations calling for a moratorium on agrofuels: http://www.econexus.info/biofuels.html#org

Source: http://www.econexus.info/biofuels.html

References:

[1] For example: Official Declaration of Chake —uh· on the Agro-fuels and Environmental Services Traps, AsunciÛn, Paraguay, 24 April 2007; We want Food Sovereignty Not Biofuels, signed by Alert Against the Green Desert Network, Latin American Network against Monoculture Tree Plantations, Network for a GM free Latin America, OilWatch South America and World Rainforest Movement, January 2007. http://www.wrm.org.uy/subjects/biofuels/EU_declaration.html

Statement from SawitWatch - http://tech.groups.yahoo.com/group/biofuelwatch/message/245

[2] "How biofuels could starve the poor", C Ford Runge and Benjamin Senauer, Foreign Affairs, May/June 2007, http://www.foreignaffairs.org/20070501faessay86305-p20/c-ford-runge-benjamin-senauer/how-biofuels-could-starve-the-poor.html

and Food and Agriculture Organisation, "Food Outlook (Global Market Analysis)" No. 1, June 2007, http://www.fao.org/docrep/010/ah864e/ah864e00.htm

[3] "Oil Palm and Other Commercial Tree Plantations, Monocropping: Impacts on Indigenous Peoples' Land Tenure and Resource Management Systems and Livelihoods", Victoria Tauli-Corpuz and Parshuram Tamang, report to the United Nations Permanent Forum on Indigenous Issues, May 2007, http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/6session_crp6.doc

and "El fujo del aceite de Palma Colombia-Belgica/Europa acercamiento desde una perspectiva de derechos humanos", HRVE and CBC, November 2006, http://www.hrev.org/hrev/media/archivos/flujoPalma/informe_es.pdf

[4] "Agrofuels - Towards a Reality Check in 9 Key Areas", Chapter 4, Report prepared by eleven organisations for SBSTTA 12, July 2007. http://www.econexus.info/pdf/agrofuels_reality_check.pdf or: http://www.biofuelwatch.org.uk/docs/agrofuels_reality_check.pdf

[5] Water for Food, Water for Life: A Comprehensive Assessment of Water Management", International Water Management Institute, 2007, see: http://www.iwmi.cgiar.org/Press/coverage/pdf/Biofuel%20crops%20could%20drain%20developing%20world%20dry%20-%20SciDevNet.pdf

[6] "Peak Soil: Why Cellulosic ethanol and other Biofuels are not Sustainable and a Threat to America's National Security", Alice Friedman, Energy Pulse, May 2007, http://www.energypulse.net/centers/topics/article_list_topic.cfm?wt_id=46

0, No. 23, 2199, doi:10.1029/2003GL018600, 2003, http://www.ag[7] "Biofuels Threaten to Accelerate Global Warming", Report by Biofuelwatch, April 2007, http://www.biofuelwatch.org.uk/docs/biofuels-accelerate-climate-change.pdf

[8] "Testing Framework for Sustainable Biomass", Final Report from the Project Group "Sustainable Production of Biomass", 2007, http://www.lowcvp.org.uk/assets/reports/070427-Cramer-FinalReport_EN.pdf

[9] "Climatic variability and vegetation vulnerability in Amazonia", L. R. Hutyra et al, Geophysical Research Letters, Vol. 32, L24712, doi:10.1029/2005GL024981, 2005, http://eebweb.arizona.edu/faculty/saleska/docs/Hutyra05_Var.Vuln_GRL.pdf , and also "A new climate-vegetation equilibrium state for Tropical South America", Marcos Daisuke Oyama and Carlos Alfonso Nobre, Geophysical Research Letters, Vol. 3u.org/pubs/crossref/2003/2003GL018600.shtml

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En Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Biodiversidad

agrofuel-moratorium-campaign @ 11:26

Nos oponemos a una segunda "conquista del desierto" a través de los Agro combustibles

Fvske Menuco (Gral. Roca), 25 de mayo del 2007 (ver nota al pie)*

Las organizaciones y personas abajo firmantes, reunidas en la 1º Jornada Patagónica sobre Agro combustibles, en conocimiento de la realidad social, económica y ecológica de vastas regiones del país, donde padecen las victimas de la expansión de de la soja, y ante el reciente anuncio por parte de los gobiernos de las prov. de Chubut, Río Negro y Neuquen que pretenden fomentar la producción de agro combustibles disponiendo, para los correspondientes cultivos (soja, colza, árboles), enorme cantidad de tierras potencialmente irrigables o convenientes por razones climáticas o de suelos, queremos manifestar lo siguiente:

Rechazamos esta segunda "conquista del desierto" que intenta expandir las fronteras, no ya para sumar territorio a la producción ovina, como ocurrió a fines del Siglo XIX y así favorecer a la oligarquía pampeana e intereses comerciales primordialmente británicos, sino a favor de una verdadera invasión de monocultivos en la Patagonia, esta vez destinados a la producción de agro combustibles. La palabra ?desierto? implicaba, para el gobierno de Buenos Aires en 1879, un territorio despoblado que podía ser repartido y utilizado discrecionalmente. Hoy, con más elegancia política, gobiernos y sectores directamente interesados hablan de "crecimiento", "inversiones", "tecnología", "desarrollo sustentable" y "potencialidades", pero repiten el mismo esquema: el brutal saqueo, un saqueo que esta vez multiplica focos de contaminación, modos de explotación humana y consecuencias ambientales y sociales en gran escala.

Rechazamos no sólo éstas formas de obtener energía sino también, y en primer lugar, las hipótesis de demanda energética y usos que se publicita en los medios, en la folletería empresarial, en programas universitarios subordinados a intereses privados y en los proyectos gubernamentales, fuertemente condicionadas por los objetivos de grandes grupos industriales y especuladores bursátiles. Las demandas de las corporaciones, por grandes que sean, ni son justificadas ni constituyen las demandas de "la humanidad", sino que deben ser interpretadas como parte de una carrera de acumulación, competencia y conflictos (incluyendo guerras) que implica, justamente, más derroche en gran escala y no menos. Para cumplir con sus metas y mantener consenso prometen mantener el nivel de consumo y privilegios en algunas regiones, sembrando en cambio pobreza mezclada con palabras bonitas y estadísticas sin respaldo empírico en el resto del mundo.

Rechazamos la pretensión de desarrollar los agro combustibles, por ser éste un mega-negocio que, en el primer lugar, beneficia a grandes empresas agroexportadoras, patentadores de semillas, fabricantes de pesticidas y a un reducido número de intermediarios y promtores, en detrimento de los pequeños y medianos productores, de la diversidad biológica y de la producción, distribución social y consumo abundante de alimentos sanos.

Mas aún, rechazamos toda decisión tomada en este sentido, y las futuras acciones que los gobiernos llevan adelante sin la consulta a las comunidades y organizaciones de pequeños y medianos productores, sociales y ecologistas.

Rechazamos la pretensión de destinar grandes extensiones de territorio a monocultivos (transgénicos o no), excluyendo de este modo otros usos como es la producción de alimentos, lesionando la diversidad y la soberanía alimentaria.

Es por estos motivos, y sólo como un ejemplo cotidiano, que rechazamos la entrega de comida pre elaborada en comedores escolares y otros por contener soja o derivados de la soja, que contribuyen a la desnutrición infantil, atentando contra una nutrición adecuada. Proponemos en cambio que la millonaria cifra que se destina a ese fin sea volcada directamente a la compra de productos locales y/o se subsidie con ese monto a los productores pequeños y medianos.

Rechazamos cualquier forma de producción que tenga como consecuencia el endeudamiento del productor rural, el desplazamiento de la población rural y la concentración de la tierra en pocas manos, sean de personas o sociedades nacionales o extranjeras.

Rechazamos por inconsistentes los argumentos para justificar el negocio de los agrocombustibles, como por ejemplo: que generan empleo, que posibilitan diversificar cultivos, alimentar ganado, que contribuyen a mitigar el calentamiento global, y a resolver la supuesta crisis energética, etc.

Rechazamos el financiamiento y la intervención de cualquier empresa transnacional (Monsanto, Repsol, Cargill, Telefónica, Aquiline, etc) en instituciones públicas, por ej. escuelas, programas educativos, centros de investigación, organismos estatales en general y con cualquier otra manera de incidir políticamente, por medio de fundaciones y ONGs para promocionar la llamada ?responsabilidad social empresaria? y otros programas de relaciones públicas que tengan como fin legitimar socialmente formas extractivas de bienes comunes y desalentar el control social sobre la economía.

Rechazamos las consultas publicas realizadas por países de la Unión Europea y la Comisión de la Unión Europea en relación a la producción "sostenible" de agro combustibles, incluyendo nuestro territorio, dando por supuesto nuestro apoyo, cuando no hemos sido consultados y nos oponemos a alimentar el transporte de los países ricos a costas de nuestras tierras.

Adherimos a la moratoria global de agrocombustibles con el fin de frenar la devastadora expansión de cultivos de biomasa energética y lograr que, de una vez por todas, los gobiernos de la comunidad europea se dispongan a oir otras voces que la de las industrias interesadas y las ONGs del norte y del sur financiadas por las mismas. Reclamamos asimismo que, durante esa moratoria, la población supuestamente "beneficiada" con el consumo en gran escala de los agrocombustibles sea informada sin intermediarios sobre
las consecuencias sociales, económicas, culturales y ambientales que ya se han observado con la producción de commodities ahora llamadas "energéticas".

Las consecuencias de la expansión de esos mismos monocultivos para la industria alimenticia, sabemos, ya han sido devastadoras y haría falta un inmenso plan de ocultamiento mundial para seguir esa trayectoria.

Queremos distribución y control social de la tierra, las semillas y el agua para la producción con destino regional, local y nacional.

Convocan y adhieren:

Asamblea Coordinadora Patagónica Contra el Saqueo y la Contaminación (coalición de vecinos y organizaciones sociales del Chubut, Río Negro y Neuquen),
ATE y CTA Río Negro,
UNTER Central,
Asamblea Comarcal del Paralelo del 42 Contra el Saqueo,
Pastoral Social Alto Valle,
Mesa de Trabajo Fvske Menuco,
Movimiento de Mujeres en Lucha,
Red Theomai,
Grupo de Reflexión Rural,
Asamblea Fiske Menuco Contra el Saqueo y la Contaminación,
RENACE (Red Nacional de Acción Ecologista, integrada por más de 70 organizaciones de la Argentina),
Observatorio de Derechos Humanos Alto Valle del Río Negro,
Asamblea Comarcal Viedma/Patagones.

(Siguen firmas y adhesiones)

* El 25 de mayo es, aparte de la conmemoración del nacimiento de la Argentina en 1810, un día que para los patagónicos, simboliza el inicio del genocidio de los pueblos ancestrales que habitaban y habitan este territorio, la concentración de la tierra en manos de unos pocos terratenientes, el saqueo del ambiente y la forma de vida local. Fue también un 25 de mayo cuando el general Roca cruzó, por primera vez, el Río Negro en 1879. Repudiamos cualquier proyecto que implique repetir, esta vez con una población diversa, la misma historia a nivel económico, social y cultural.

Source: http://www.wrm.org.uy/temas/Soberania_Alimentaria/Conquista_desierto.html

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